viernes, 28 de agosto de 2015

Chapitre 2: Rompiendo la rutina

Dietas estúpidas, ''¿porqué tía?'', ''¿Tan necesario es que sea tan delgada?'', ''¡Tengo hambre! ¡No puedes negarme la comida!''

Frías estancias ocupaba Cloddete, ''tienen dinero'', se repetía en su mente, ''¿por qué esta casa tan pequeña con el dineral que ganan explotándome?'', volvía a pensar. Nada era lógico, tampoco tenía lógica que la dejasen en su casa apresada haciéndola crear canciones. No era suficientemente feliz para poder escribir una letra decente y bonita, pero según sus tíos, cuanto más tristeza, mejor calidad, las canciones tristes y con sentimientos ocultos en el cantante o el escritor se vendían mejor y llamaban más la atención. La codicia estaba presente en esa gente, es más, no gastaban nada bueno en la pequeña niña, solo en salir por las noches de copiosas cenas en mariscadas y demás sitios caros mientras ella sufría en silencio la soledad y el frío de su casa. Tenían calefacción, pero mientras no estuviesen en casa le tenían prohibido tocar el termostato para no inflar tontamente la factura.

''Tontamente... Si muero de frío se les acabó el ''affaire'' y se acabó Crêprouge''...

Esas tardes en que Cloddete se quejaba de todo en voz alta estando sola eran también un sufrimiento para su joven vecinito autista, ya que vivía en el piso de abajo, pero no sabía como intervenir, pues solo mantenía feliz a Cloddete el hecho de que su mejor amiga Etlisabella estuviera a su lado, sin embargo esta ya no quería saber nada de la chica por hacerse famosa sin saber quien era realmente el culpable, y Darrel no podía devolvérsela por mucho que quisiera, pues aunque se la encontrase en la calle en una de las muy pocas veces que salía a la calle era muy poco probable que hablase con ella.

Darrel era incapaz de hablar con nadie, ni si quiera con sus padres, quienes eran conscientes de su enfermedad y le cuidaban como podían. El pobre chico tenía tantas cosas que decir... Tantos pensamientos que compartir, y tanta angustia por no poder hacerlo que se sentía muy mal por Cloddete. Este chico jamas hacía nada para demostrar nada, se refugiaba en sus inventos y jamás se interesó por nada de su exterior, no era capaz de asimilar lo que sucedía a su alrededor en cuanto a comportamientos sociales, sin embargo con Cloddete no era igual, desde que ella le cuidaba cuando tenía trece años y él once supo concentrarse en algo exterior y preocuparse por ello. No experimentaba una emoción concreta en cuanto a su ambiente familiar, pero al verla a ella algo cambió e hizo interesarse.
Se podría decir que Darrel estaba mejorando, pero sus padres aun no lo notaban, y en la actualidad, al oír que Cloddete sufría se ponía muy nervioso, y sin explicación se empezó a dar golpes contra su escritorio, no sabía como levantarse solo e ir hacia el piso de la chica para consolarla, tenía una rutina fijada y hacer algo fuera de ella era muy impensable.
Hasta que llegó una noche a las tres de la mañana en la que llegaron Emil y Madelaine borrachos como cubas y entraron al cuarto de su sobrina para ver que tal iba su nueva canción.

-¿Qué llevas hecho?-Preguntó su tía, ebria de vino caro.

-Llevo la mitad de ''Paradis Blanc''.-Decía ella sentada en su silla y apoyada en su escritorio junto a varios bolígrafos y cuadernos, tenía ojeras y su estómago rugía, no le dejaron nada de comer.-¿Puedo comer algo ya?

-No deberíamos dejarte, no has acabado la canción.-Protestó su gordo tío Emil.-Pero te vamos a preparar unos huevos fritos, duermes y a las nueve de la mañana deberás levantarte para acudir a la firma de autógrafos en el centro comercial.

-De acuerdo...-Suspiró ella y fue con ellos al salón para esperar su cena, era demasiado raro que ellos quisieran prepararle algo, normalmente era Cloddete quien se hacía su propia comida, tal vez era el poder del alcohol lo que les ablandaba.


Mientras tanto, en casa de Darrel, sus progenitores descansaban profundamente dormidos, y el chico continuaba despierto oyendo lo que sucedía arriba. Él podía oír todo gracias a un sistema raro de tubos que había fabricado en su habitación, nunca dio explicación sobre lo que hacía, y sus padres pensaron que solo hacía esas cosas porque no podía estar parado, Darrel era hiperactivo, normalmente no tenía un motivo por el que fabricar inventos o enredar con cualquier objeto que esté en su camino, en cambio en su cerebro estaba la idea de ayudar a Cloddete, se había formado la idea de salvarla de lo que le ocurría, pero no tenía método, por el momento...


Continuará.

2 comentarios:

  1. ¡Pobre Cloddete! ¡Qué tíos de mier** que tiene! A este paso, quedará loca y anoréxica.

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  2. Me esta encantando, pronto me engancho!!!jejeje...

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